Cómo los datos incorrectos pueden acabar con tu misión

Por Jorge Ruiz el 20 de junio de 2016

Esta es la primera imagen de Marte tomada por la Mars Climate Orbiter. Se obtuvo el 7 de septiembre de 1999, cuando la sonda estaba a unos 4,5 millones de kilómetros del planeta.

marte

Lamentablemente, es la primera y única imagen tomada por la Mars Climate Orbiter.

Tras una inversión total de 327,6 millones de dólares, de los que 193,1 fueron para el desarrollo de la sonda, 91,7 millones para el lanzamiento y 42,8 millones para operaciones de la misión, una simple disparidad métrica provocó la desintegración de la nave de la NASA. Debido a complicaciones derivadas de un fallo humano, la sonda entró en órbita a 57 km de Marte, en lugar de los 226 km previstos, por lo que se desintegró por la fricción con la atmósfera del planeta.

Según el informe sobre la investigación de la NASA, la causa principal de esta discrepancia fue que una parte del software de la Tierra proporcionado por Lockheed Martin devolvió resultados en las habituales unidades de Estados Unidos, mientras que el sistema que utiliza la NASA en su laboratorio de propulsión a reacción en Pasadena (California) esperaba recibir dichos resultados en unidades métricas, de acuerdo con las Especificaciones de la interfaz del software (SIS por sus siglas en inglés). Concretamente, el programa que calculó el impulso total producido por los disparos de los propulsores calculó los resultados en libras/segundo. A continuación, el programa que calculó la trayectoria usó esos resultados (que se esperaban en newtons/segundo) para actualizar la posición precalculada de la sonda.

Lockheed Martin ayudó a construir, desarrollar y operar la sonda para la NASA. Sus ingenieros proporcionaron comandos de navegación para los propulsores del Climate Orbiter en el sistema imperial aunque la NASA llevaba usando principalmente el sistema métrico desde, por lo menos, 1990. Pero la NASA no les acusó.

«Esto es un problema de extremo a extremo de un proceso», dijo Tom Gavin, la persona ante la que responden todos los jefes de proyecto del laboratorio de propulsión a reacción. «Un simple error como este no debería haber provocado la desintegración del Climate Orbiter. Algo ha fallado en los sistemas de procesos, en la verificación y comprobación. Algo que debería haberlo descubierto y arreglado».

¿Cómo se transfirieron los datos? ¿Cómo llego el sistema anglosajón a nuestro sistema? Con un equipo entero dedicado a hacer comprobaciones de navegación, distancia y velocidad, ¿cómo se les pudo pasar esto por alto?

Los humanos cometemos errores. Es inevitable. Pero, tal y como dijo Gabin, aquí el problema no fue el error. «El fallo fue nuestro a la hora de buscarlo de principio a fin y encontrarlo».  Incluso proyectos multimillonarios de sondas pueden tener fallos. Sin embargo, suele haber suficientes procesos en marcha como para detectar esos errores antes de que se conviertan en cruciales para el éxito de una misión. Desgraciadamente, los procesos que había en marcha en la misión no detectaron la raíz del problema.

Si esto le puede suceder hasta a la NASA, que cuenta con un presupuesto de 19000 millones, algunas de las mentes más brillantes del mundo y varios años de planificación, ¿no cree que también esto le puede pasar a su empresa?

¿Comprueba usted el uso coherente de unidades en sus sistemas?

¿Realiza auditorías para cumplir con las especificaciones en todas las transferencias de datos?

¿Se fía de sus procesos de verificación y validación?

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